Cierto que ciudades hay muchas, muy bellas y diversas, cada una con
Tinta y acuarela |
sus encantos, pero existe un lema ya bastante antiguo y reforzado por
sólidos argumentos que dice que “Cuenca es única”. Su enclave “especial” ha sido, a menudo, fuente de inspiración para
numerosos escritores. De ahí que durante los pasados siglos2, en especial el XX, hayan sido muchos los que se
han acercado a ella describiéndola y dedicándole palabras de elogio, admiración
y, en algunos casos, verdadera veneración, tanto en prosa como en verso.
Podríamos destacar, por ejemplo, a Camilo José Cela, que la define como “Cuenca
abstracta, la de la piedra gentil” (Cela 1978: 473); a Pío Baroja, que la
denominó “nido de águilas”, haciendo referencia a su ubicación orográfica; a Eugenio D’Ors, que la vio como la
“bella silvana del bosque”; a Miguel de Unamuno, que describe la
ciudad de Cuenca como el “borbotón de los entresijos de la sierra ibérica”
(Unamuno 1966: 645); a Gerardo Diego,
que sostenía que “Cuenca, como ciudad, es todo lo contrario de una cuenca. Es
levantamiento titánico, está como varada en un fiordo cuyos verticales muros
quieren asustar al cielo” (Diego 1968: 5) ……..( Fuente:Carrasco Ortega,M)
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